Un joven cubano inmoviliza a un carterista y lo entrega a la Policía: síntoma de un Estado ausente

Un joven cubano inmovilizó a un carterista y lo entregó a la Policía, reflejando la inseguridad y la ausencia de seguridad en Cuba.

Un joven cubano inmoviliza a un carterista y lo entrega a la Policía: síntoma de un Estado ausente

Joven cubano inmoviliza a carterista y lo entrega a la Policía

Las imágenes ya circulan por redes sociales. Un joven cubano, cuyo nombre no ha trascendido por temor a represalias, sometió en plena vía pública a un presunto carterista, lo inmovilizó y lo entregó a las autoridades.

La escena, captada por transeúntes, muestra a un ciudadano común haciendo el trabajo que la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) debería haber hecho: proteger a la población y detener a los delincuentes.

Según testigos presenciales, el joven sorprendió al presunto carterista en el momento en que intentaba sustraer pertenencias de un transeúnte desprevenido.

Sin dudarlo, lo interceptó, lo derribó y lo mantuvo inmovilizado hasta que llegó una patrulla policial, que apareció –como suele ocurrir– después de que el peligro ya había sido neutralizado por un civil.

El carterista fue finalmente arrestado, pero mientras tanto, los robos con violencia, los asaltos a viviendas y los hurtos en el transporte público siguen al alza, sin que las autoridades presenten planes efectivos para frenarlos.

El aumento de la delincuencia en Cuba es la consecuencia directa de una crisis económica brutal que ha empujado a miles de personas a la desesperación.

La falta de empleo digno, los salarios de hambre (que no llegan a 20 dólares mensuales), la escasez de alimentos y medicinas, y el deterioro de los servicios básicos han creado un caldo de cultivo perfecto para que el robo y la violencia se conviertan, para muchos, en la única vía de supervivencia.

El gobierno, lejos de reconocer esta realidad, insiste en camuflar las cifras de criminalidad y en culpar al “bloqueo” de todos los desperfectos que no pueden ocultar. La inseguridad crece porque la pobreza crece, y la pobreza crece porque el régimen ha sido incapaz de generar una economía que funcione.

El joven que inmovilizó al carterista no es un héroe. Es un ciudadano cansado. Cansado de que lo roben, cansado de que la policía no aparezca, cansado de vivir con miedo. Y lo peor es que, si ese mismo joven hubiera sido sorprendido participando en una protesta pacífica, la policía sí habría llegado a tiempo. Con creces.

Es triste vislumbrar impotentes que cuando los desamparados se cansan y toman cartas en el asunto, el sistema los persigue por “hacerse justicia por su propia mano”.

, , ,
Publicidad
Espacio Patrocinado
(Google AdSense / Direct)

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.