El turismo en Cuba entra en fase de colapso

El turismo en Cuba vive su peor crisis en décadas: desplome de visitantes, vuelos cancelados y un modelo controlado por GAESA fallido.

El turismo en Cuba entra en fase de colapso

**📌 Desplome histórico: ** El turismo en Cuba atraviesa su peor momento en más de dos décadas, con cifras que evidencian un colapso estructural. Según datos oficiales, la isla cerró 2025 con apenas 1.8 millones de visitantes internacionales, muy lejos de los 4.7 millones registrados en 2018. En siete años, el sector se contrajo un 62 %, retrocediendo a niveles de principios de los 2000. Para 2026, la tendencia continúa en caída.

**📌 Impacto operativo sin precedentes: ** La crisis se refleja en hechos inéditos: más de 1.700 vuelos cancelados, aerolíneas de Canadá y Rusia enviando aviones vacíos para repatriar turistas y hoteles que operan a menos del 25 % de su capacidad. En el primer semestre de 2025, la ocupación hotelera promedio fue de 21.5 %, lo que significa que cuatro de cada cinco habitaciones permanecieron vacías.

**📌 Inversiones desproporcionadas: ** A pesar del desplome, el régimen cubano ha invertido 24.000 millones de dólares en infraestructura hotelera en los últimos 15 años, incluso mientras la población enfrenta apagones de más de 20 horas, escasez de alimentos y un sistema de racionamiento que asigna siete libras de arroz al mes por persona. La brecha entre la inversión turística y la realidad social se ha vuelto cada vez más evidente.

**📌 Control militar del sector: ** El análisis señala que el turismo no funciona como una industria civil, sino como un negocio controlado por el conglomerado militar GAESA, que maneja alrededor del 40 % de la economía cubana. Su filial Gaviota es propietaria del 90 % de los hoteles de 4 y 5 estrellas del país. Esto implica que la mayor parte de los ingresos turísticos fluye hacia estructuras militares, sin impacto directo en la economía local ni en los trabajadores del sector.

**📌 Modelo cerrado y desigual: ** El diseño del turismo en Cuba limita el contacto entre visitantes y población local. Los turistas llegan al aeropuerto, viajan en buses oficiales, permanecen en resorts y consumen exclusivamente dentro de instalaciones controladas por GAESA. El cubano de a pie —taxistas, artesanos, músicos, emprendedores— queda fuera de la cadena de beneficios.

**📌 Uso del petróleo y prioridades estatales: ** Entre 2024 y 2025, el 60 % del petróleo enviado desde Venezuela fue reexportado a Asia por Cubametales, una corporación asociada a GAESA. Las ganancias terminaron en cuentas en paraísos fiscales, mientras que el 40 % restante se destinó primero al aparato represivo y luego al sector turístico. La población quedó al final de la lista, en medio de apagones prolongados y escasez de combustible.

**📌 Turismo de desastre: ** Expertos internacionales han comenzado a calificar los viajes de ocio a Cuba como “turismo de desastre”, un fenómeno en el que los visitantes disfrutan de comodidades artificiales mientras, a pocos kilómetros, la población enfrenta una crisis humanitaria. La caída del turismo no solo es económica: es estructural, política y moral, y se ha convertido en un símbolo de la desigualdad extrema que atraviesa el país.

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