Sandro Castro reparte comida en La Habana y desata debate
Sandro Castro repartió comida en La Habana y generó debate: algunos aplauden el gesto solidario, otros lo ven como propaganda.

Sandro Castro reparte comida en La Habana y desata un debate entre quienes aplauden el gesto y quienes lo cuestionan
Sandro Castro reparte comida en La Habana y desata un debate entre quienes aplauden el gesto y quienes lo ven como un acto de propaganda: “El pueblo no quiere migajas, quiere libertad”
El nieto de Fidel Castro, conocido en redes como “El Vampirach”, publicó este lunes un nuevo video en Instagram donde aparece distribuyendo alimentos a personas vulnerables en las calles de La Habana.
“No existe mayor felicidad ahora mismo en mi corazón que ayudar a mi Cuba”, afirmó Sandro Castro junto a las imágenes, que muestran a ancianos y niños recibiendo recipientes con arroz y vegetales en medio del deterioro urbano de la capital. Es la tercera entrega de una iniciativa solidaria que ha generado tanto aplausos como profundas desconfianzas en la comunidad cubana dentro y fuera de la isla.
En el video, Castro se acerca a personas mayores que esperan sentadas en aceras, a niños que miran con ansiedad la comida, y entrega cajitas de poliestireno mientras expresa su intención de continuar ayudando.
En publicaciones anteriores había anunciado que ampliaría el proyecto trabajando junto a influencers, particulares y el sector privado “para mi Cuba y la Cuba de todos nosotros”. Su mensaje: “Vamos a poner feliz el corazón de muchas personas”.
Las reacciones en las redes sociales reflejan una profunda polarización. Quienes aplauden la iniciativa destacan el impacto inmediato: “no importa de dónde venga, lo importante es la acción”, “por lo menos alguien comió ese día” o “está haciendo más que muchos”.
Los mensajes de ánimo (“sigue así”, “bendiciones”) se mezclan con la constatación de que el video visibiliza la crisis: “sus caras de tristeza y hambre” o “esto muestra la realidad de Cuba”. Muchos usuarios separan al individuo de su apellido: “él no eligió nacer en esa familia”, “las acciones valen más que la sangre”.
Pero una parte, menos numerosa pero más contundente, cuestiona la autenticidad del gesto. “Dar de comer y subirlo a redes no es ayudar, es usar”, “si es de corazón no hay necesidad de publicarlo” o “¿por qué ahora y no antes?” son algunas de las críticas que hablan de “circo”, “marketing” o “lavado de imagen”.
El componente político atraviesa el debate: muchos comentarios, incluso los que reconocen la ayuda, recuerdan el papel histórico de la familia Castro en la crisis actual. “El pueblo no quiere migajas, quiere libertad”, “esa hambre la provocó tu familia”, “eso no resuelve el problema de Cuba”. Algunos van más allá y le exigen una postura clara: “di ‘abajo la dictadura’” o “ayuda a los presos políticos”.
El tono general, sin embargo, es de apoyo pragmático. Como resumió un comentario: “sea cual sea la razón, lo importante es que quien lo necesita reciba el beneficio”. La mezcla de gratitud, desconfianza y exigencia refleja tanto la polarización política como la urgencia cotidiana en una isla donde los apagones superan las 20 horas diarias, las colas de alimentos son interminables y los ancianos rebuscan en la basura.
La iniciativa solidaria de Sandro Castro se produce en un contexto de grave crisis humanitaria, con escasez extrema de alimentos, combustible y medicinas. El nieto de Fidel, que en los últimos meses ha concedido entrevistas a cadenas como CNN y NBC y se ha declarado “revolucionario sí, comunista no”, sigue generando polémica cada vez que se pronuncia. Sus críticas a Díaz-Canel y sus llamados a un “capitalismo con soberanía” le han valido tanto simpatías como acusaciones de oportunismo.
Aunque sus respuestas sean las de un apellido incómodo, siguen siendo las únicas que muchos encuentran en medio del desamparo.
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