Presos políticos en Guamajal: Loreto Hernández y Donaida Pérez enfrentan graves problemas de salud

Loreto Hernández y Donaida Pérez, presos políticos en Guamajal, sufren diabetes, presión alta y problemas respiratorios sin atención médica.

Presos políticos en Guamajal: Loreto Hernández y Donaida Pérez enfrentan graves problemas de salud

Loreto Hernández y Donaida Pérez enfrentan diabetes, presión alta y problemas respiratorios tras casi cinco años de cárcel

Los opositores y presos políticos Loreto Hernández García y Donaida Pérez Paseiro, recluidos en la prisión de Guamajal, Villa Clara, ven cómo su salud se deteriora sin que el sistema penitenciario cubano les garantice una atención médica adecuada.

“Pude observar que tanto mi padre como su esposa tienen una gran fortaleza moral, una gran fortaleza espiritual”, dijo Rosabel Sánchez, hija de Hernández, al tiempo que advirtió que “para nadie es un secreto que la salud de ambos se va deteriorando poco a poco”. Durante la visita, Sánchez notó que su padre presenta problemas respiratorios: “a medida que hablaba le faltaba el aire, se iba fatigando”.

Además, Hernández “sigue con su descompensación de la diabetes”. Pérez Paseiro, por otro lado, continúa con “fuerte dolor en los huesos… y la presión súper alta, al límite”, afirmó Sánchez.

Loreto Hernández García, presidente de la Asociación Yorubas Libres de Cuba, y su esposa cumplen condenas de siete y ocho años de prisión, respectivamente, por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 en Placetas, Villa Clara. Aunque Pérez Paseiro recibió una breve excarcelación en enero de 2025, fue retornada al centro penitenciario poco después por continuar exigiendo a las autoridades la liberación de su esposo y de todos los presos de conciencia en la isla.

Su regreso a la cárcel, después de haber probado la libertad por unos días, es una muestra más de la crueldad del régimen: no basta con castigar el cuerpo, hay que castigar también la esperanza.

La líder religiosa envió un mensaje de agradecimiento a Oraiza Estrada por haberla mencionado en el evento realizado la semana pasada en las Naciones Unidas, donde la activista denunció la persecución religiosa y el racismo estructural en Cuba.

Pérez Paseiro y Hernández García son solo dos de los más de 1,200 presos políticos que el gobierno de Díaz-Canel mantiene encerrados, muchos de ellos con enfermedades crónicas que empeoran por la negligencia carcelaria.

Sánchez dijo que su padre le pidió que hiciera pública “su condena a la golpiza a la que fue sometido el preso político Félix Navarro” en la cárcel de Agüica, Matanzas. Tanto Hernández como su esposa manifestaron, durante la visita en prisión, su exigencia de libertad para todos los presos políticos cubanos. “Que se libere a todos”, fue el mensaje que la hija transmitió al exterior.

Mientras tanto, el régimen sigue presentando a Cuba como un país que respeta los derechos humanos en los foros internacionales. Pero dentro de las mazmorras de Guamajal, un hombre con diabetes se queda sin aire al hablar y una mujer con presión alta apenas puede mantenerse en pie.

La fortaleza moral de los presos no debe confundirse con resignación. Ellos exigen libertad. Y el mundo, una vez más, mira hacia otro lado.

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