Mario Díaz-Balart afirma que el régimen cubano no sobrevivirá a los próximos años bajo presión de EE.UU.
Mario Díaz-Balart régimen cubano presión EE.UU.: el congresista asegura que el sistema no sobrevivirá a la crisis y sanciones.

El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aseguró que el régimen cubano enfrenta uno de los momentos más difíciles de su historia y afirmó que, debido a la creciente presión ejercida por Estados Unidos, el sistema político de la isla no sobrevivirá a los próximos años.
Según explicó el legislador, la estrategia impulsada por la actual administración estadounidense busca intensificar las presiones políticas, económicas y diplomáticas sobre el gobierno de La Habana con el objetivo de provocar un cambio político en el país.
Díaz-Balart señaló que los contactos que han surgido entre personas vinculadas al gobierno cubano y representantes estadounidenses no tienen como propósito negociar concesiones para mantener el sistema actual, sino presionar para una transformación política en la isla.
El congresista afirmó que la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio apunta a obligar al régimen cubano a abandonar el poder y abrir el camino hacia una transición democrática. Entre los elementos que, según indicó, formarían parte de ese proceso se encuentran la celebración de elecciones libres, la liberación de los presos políticos y el establecimiento de libertad de prensa en el país.
En ese contexto, Díaz-Balart insistió en que Washington no está dispuesto a aceptar acuerdos que permitan al actual sistema mantenerse en el poder mediante cambios parciales o reformas superficiales.
El legislador ha reiterado en varias ocasiones que el gobierno cubano se encuentra en uno de sus momentos de mayor debilidad, debido a la profunda crisis económica y energética que atraviesa el país, sumada a la presión internacional encabezada por Estados Unidos.
En los últimos meses, la política de Washington hacia Cuba se ha endurecido con nuevas medidas destinadas a aumentar la presión sobre la economía de la isla. Entre ellas se encuentran restricciones relacionadas con el suministro de combustible y sanciones dirigidas a países o empresas que colaboren con el abastecimiento energético del gobierno cubano.
Estas acciones se desarrollan en medio de una grave crisis interna en Cuba marcada por apagones prolongados, escasez de combustible, falta de alimentos y medicamentos, así como crecientes dificultades en los servicios básicos.
La administración estadounidense considera que estas condiciones han debilitado considerablemente al gobierno cubano y podrían abrir el escenario para un eventual cambio político en la isla.
Por su parte, el gobierno cubano ha rechazado las presiones de Washington y ha denunciado que las sanciones estadounidenses forman parte de una estrategia para provocar inestabilidad económica y social en el país.
Mientras tanto, las tensiones entre ambos gobiernos continúan aumentando en medio de un complejo escenario regional y de la profunda crisis que atraviesa la isla.
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