La guerra de los pagos electrónicos en Cuba

Negocios en Cuba rechazan pagos electrónicos y fomentan evasión fiscal, mientras la ONAT no fiscaliza y el pueblo exige códigos QR.

La guerra de los pagos electrónicos en Cuba

El pueblo exige códigos QR

“¿Cansado de que te digan ‘no aceptamos transferencias’? ¿Cansado de excusas baratas y de sentir vergüenza por querer usar tu dinero?” El mensaje, viral en redes sociales, ha tocado una fibra sensible en la Cuba de 2026.

Porque los salarios se depositan en tarjetas, pero muchos negocios privados —y no pocos estatales— se niegan a recibir pagos electrónicos. La excusa favorita: “Es que la tarjeta está llena”, “solo efectivo”, “no tengo internet”.

Realmente esto tiene un solo nombre: evasión fiscal. Las consecuencias para los infractores pueden ser severas: multas de 200 a 60,000 pesos, y hasta la clausura temporal o definitiva del negocio. Según las denuncias ciudadanas, ya han cerrado casi 500 establecimientos en todo el país por estas prácticas.

Pero el problema persiste. Porque los inspectores no aparecen, y la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) parece más interesada en perseguir al pequeño cuentapropista que en fiscalizar a los grandes evasores.

Pareciera como si los movimientos bancarios fueran solo del pueblo entre tarjetas y el banco, y la ONAT no tuviera nada que ver. ¿Dónde están ellos que no quieren ver en sus plataformas los movimientos de grandes sumas de dinero de tarjeta a tarjeta sin pago al fisco?

La indignación crece porque el pueblo sabe que la recaudación de impuestos financia el asfalto de las calles, la pintura de las escuelas, los medicamentos en los hospitales—o al menos deberían—. Y cuando los negocios evaden, todos pierden.

En Cuba, pagar con transferencia se ha convertido en un campo de batalla. Incluso los consumidores, rabiando de la impotencia y cansados ante tales negativas de adquisición por los medios de pago más proliferantes en la crisis actual, han decidido dejar de preguntar y empezar a exigir. Y los comerciantes, advertidos.

El próximo paso le corresponde a la ONAT. Pero mientras las instituciones sigan sin poner “corazón a su trabajo”, el pueblo seguirá grabando conversaciones, pidiendo libros de quejas y denunciando en las líneas telefónicas. Porque, como ellos mismos dicen: “El que pone las reglas eres tú”. O al menos, deberías serlo.

, , ,
Publicidad
Espacio Patrocinado
(Google AdSense / Direct)

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.