“Killing Castro” llega a Tribeca con Al Pacino, pero sin valentía política
“Killing Castro” llega a Tribeca con Al Pacino y Diego Boneta, pero las reseñas advierten que evita profundizar en la dictadura cubana.

“Killing Castro”, la película que reimagina el asesinato de Fidel Castro, llega a Tribeca con Al Pacino pero sin valentía política
El festival Tribeca ha incluido en su cartelera “Killing Castro”, un thriller político dirigido por Eif Rivera que reimagina la estancia de Fidel Castro en Harlem en 1960 como una tensa colisión de vigilancia, solidaridad y poder.
La película, de 90 minutos, cuenta con un elenco de lujo: Al Pacino, Diego Boneta (como Fidel Castro), Xolo Maridueña, Kendrick Sampson (como Malcolm X), KiKi Layne, Ron Livingston, Alexander Ludwig, Nicole Beharie y otros. Según Entertainment Weekly, Al Pacino interpreta a Robert Maheu, un agente retirado de la CIA vinculado a los complots para asesinar al dictador cubano.
La premisa es prometedora. La estancia real de Fidel Castro en el Hotel Theresa de Harlem en septiembre de 1960 fue un evento histórico donde el revolucionario cubano se reunió con líderes afroamericanos como Malcolm X, en plena efervescencia de la Guerra Fría y los movimientos por los derechos civiles.
La película promete explorar ese momento como una “colisión de vigilancia, solidaridad y poder”. Pero las primeras reseñas advierten que el filme se queda corto: “visualmente cuidada con buenas actuaciones, pero que no logra profundizar totalmente en la complejidad política de sus protagonistas”.
¿Y cómo podría hacerlo? La figura de Fidel Castro sigue siendo un tabú en Hollywood. Mostrarlo como el tirano que fue —responsable de más de 67 años de dictadura, represión, censura y miseria para millones de cubanos— quizás sería demasiado incómodo para una industria que aún coquetea con la “revolución cool” de los años 60.
La película, al parecer, prefiere quedarse en la superficie estética y evitar el juicio histórico. En la Cuba real, tenemos a los ancianos que rebuscan en la basura, los jóvenes que se fugan en balsas y los apagones que superan las 20 horas diarias. Eso es lo que dejó Fidel. Pero en “Killing Castro”, probablemente sea solo el futuro de un telón de fondo de lentejuelas narrativas.
Al Pacino interpretando a un agente de la CIA que intentó matar a Castro tiene gancho. Pero el espectador que espere una denuncia profunda de la dictadura castrista probablemente saldrá decepcionado. La complejidad política, dicen las reseñas, no se aborda. Y en una película que lleva “Killing Castro” en el título, eso es casi un fraude.
66 años después de aquella visita a Harlem, siguen esperando que alguien entierre definitivamente el castrismo. Pero en Hollywood, como en la política internacional, a veces la valentía sobra en los comunicados de prensa y falta en la pantalla grande.
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