FitCuba 2026 será virtual mientras el turismo real en Cuba se derrumba con hoteles cerrados y vuelos cancelados

FitCuba 2026 se celebrará en formato virtual mientras el turismo en Cuba se derrumba: caída del 62% de visitantes y hoteles cerrados.

FitCuba 2026 será virtual mientras el turismo real en Cuba se derrumba con hoteles cerrados y vuelos cancelados

La edición 44 de la Feria Internacional de Turismo (FitCuba 2026) se celebrará del 7 al 9 de mayo en formato virtual, una modalidad inédita que las autoridades del Ministerio de Turismo (Mintur) presentan como una oportunidad para ampliar la participación internacional y reforzar la promoción del destino Cuba.

Menos de 48 horas después de la apertura de la plataforma digital, cientos de turoperadores y agencias de viajes confirmaron su presencia, incluyendo algunos que, según los organizadores, nunca antes habían participado en la feria. El periódico oficial Granma se encargó de difundir el optimismo oficial.

La plataforma permanecerá activa hasta dos meses después del evento, con recorridos por stands digitales, salas de presentaciones, competencias de gastronomía y coctelería, y encuentros con cadenas hoteleras internacionales como Meliá, Iberostar y Gaviota.

Por primera vez, el sector privado cubano podrá instalar su propio stand virtual. El cierre será el 9 de mayo en Varadero, en el parque Retiro Josone, con una jornada cultural abierta al público. El director de Mercadotecnia del Mintur, Lessner Gómez, declaró con una fe que raya en la alucinación: “Vamos a demostrar al mundo que el turismo no está muerto, que Cuba sigue viva”.

El problema es que el turismo real, el de los vuelos, las habitaciones ocupadas y los dólares que entran, sí está muerto. Cuba cerró 2025 con apenas 1,81 millones de turistas internacionales, una caída del 17,8% respecto a 2024 y un desplome del 62% frente al récord de 4,7 millones de visitantes alcanzado en 2018.

En los primeros dos meses de 2026, la isla recibió 112.000 visitantes menos que en el mismo período de 2025, con una caída del 30% solo en febrero. La crisis energética ha sido el tiro de gracia. En febrero, la ausencia de combustible Jet A-1 en nueve aeropuertos internacionales provocó la cancelación de más de 1.700 vuelos y la repatriación de más de 27.900 turistas canadienses y 4.300 rusos.

Al menos once aerolíneas suspendieron operaciones hacia Cuba, entre ellas Air Canada, Air Transat, Sunwing, Iberia y Turkish Airlines. Air Transat extendió su suspensión hasta finales de octubre de 2026, y Air Canada no reanudará vuelos hasta el 1 de noviembre.

Hoteles de cadenas como Meliá, Iberostar y Valentín cerraron temporalmente en Varadero, Cayo Coco y Cayo Guillermo entre febrero y abril. El economista Pedro Monreal calificó la situación como un “descenso estructural y sostenido” y señaló que el turismo cubano no logra levantar cabeza.

Los datos cantan: un sector que durante años fue la segunda fuente de divisas del país, después de las remesas y las misiones médicas, está en coma. Y el régimen de Díaz-Canel, fiel a su estilo, responde con una feria virtual, con stands digitales y competencias de coctelería online, como si los problemas se resolvieran con una plataforma web.

La hipocresía es monumental. Mientras los hoteles se vacían y los trabajadores del turismo engrosan las filas del desempleo —unos 7.000 cesantes solo en los últimos meses—, los funcionarios del Mintur hablan de “oportunidades” y “promoción internacional”. La feria virtual es un espejismo más, una cortina de humo para ocultar que Cuba ya no es un destino atractivo, no solo por el bloqueo, sino por los apagones, la falta de combustible, la inseguridad y el desabastecimiento generalizado.

Ningún turista quiere pagar miles de dólares para hospedarse en un hotel donde el aire acondicionado se apaga a las 8 de la noche porque no hay electricidad, o para quedarse varado en la isla porque su aerolínea canceló el vuelo de regreso.

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