Otro experimento oficial mientras el azúcar sigue en caída en Cuba
Mientras el azúcar sigue en caída en Cuba, autoridades impulsan nuevos cultivos como la estevia pese a deudas a campesinos y una crisis agrícola sin resolver.

La situación del sector agrícola vuelve a quedar en evidencia en un momento en que el azúcar sigue en caída en Cuba, mientras las autoridades impulsan nuevos cultivos como la estevia sin resolver problemas estructurales que afectan a productores y comunidades rurales. En la provincia de Artemisa, la contradicción es evidente: el único central azucarero del territorio no alcanzó ni el 40 % de su plan de producción, pero se promueve la estevia como una alternativa económica capaz de generar ingresos y diversificar la agricultura.
📌 Claves
– El central azucarero de Artemisa no cumplió ni el 40 % del plan. – Se impulsa la estevia como nuevo cultivo estratégico. – Campesinos denuncian deudas millonarias por entregas no pagadas. – La falta de pagos desincentiva la producción y deteriora la confianza.
📌 Contexto
La caída sostenida del sector azucarero no es un fenómeno reciente. La industria, históricamente clave para la economía nacional, enfrenta problemas de infraestructura, escasez de insumos, baja productividad y falta de incentivos. En este escenario, la promoción de cultivos alternativos ha sido una estrategia recurrente, aunque con resultados limitados. La falta de pagos a productores profundiza la crisis, pues afecta directamente la capacidad de siembra, mantenimiento y contratación de fuerza laboral.
📌 Reacciones
Productores y residentes han expresado preocupación ante lo que consideran una nueva apuesta improvisada. Señalan que antes de promover alternativas, el Estado debería saldar deudas, garantizar insumos y estabilizar los mecanismos de pago. La percepción general es que los anuncios oficiales no se traducen en mejoras reales para quienes sostienen la producción agrícola.
📌 Impacto
La caída del azúcar afecta exportaciones, ingresos estatales y disponibilidad de alimentos derivados. La crisis del agro, lejos de resolverse, se profundiza con cada ciclo productivo fallido. Mientras tanto, la población continúa enfrentando escasez y precios elevados, sin señales claras de recuperación. La apuesta por nuevos cultivos, sin atender los problemas de base, refuerza la sensación de improvisación y falta de rumbo en la política agrícola del país.
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