El reencuentro de Ulises Toirac y Jorge Martínez “Yoyi”: humor, talento y la memoria de una censura

Ulises Toirac celebró su reencuentro con Jorge Martínez “Yoyi”, recordando humor, talento y la censura que marcó sus carreras en Cuba.

El reencuentro de Ulises Toirac y Jorge Martínez “Yoyi”: humor, talento y la memoria de una censura

Ulises Toirac y Jorge Martínez ‘Yoyi’: humor, talento y memoria de censura

El humorista Ulises Toirac compartió en Facebook un emotivo mensaje sobre su reencuentro con el actor Jorge Martínez, conocido cariñosamente como “el Yoyi”, ocurrido el viernes durante la invitación de Ulises al programa de YouTube “La familia cubana”, donde Jorge es uno de los presentadores. “Entre las cosas que más disfruté anoche, estuvo reencontrarme con el Yoyi”, escribió Toirac, desatando una ola de reacciones entre sus seguidores.

El creador de “Chivichana” no escatimó elogios: “Jorge Martínez es uno de los actores a los que más admiro, respeto y quiero. No solo por su talento y profesionalismo, sino por su calidad humana, su carisma y su sencillez. Y su valor”. Ese “valor” no es casual. Martínez ha necesitado dosis enormes de coraje para sobrevivir a un cáncer de pulmón que le costó la extirpación del órgano en 2013, y a un segundo diagnóstico maligno en la garganta en 2023, con un pronóstico inicial de seis meses de vida que él mismo se encargó de pulverizar.

El reencuentro despertó recuerdos del trabajo conjunto en “¿Jura decir la verdad?”, el espacio humorístico que Toirac creó en 2001 inspirado en el clásico radial “La tremenda corte”. La participación de Martínez fue una de las más exigentes: el guion planteaba que el espíritu de Chivichana se metía dentro del actor, obligándolo a actuar como él mismo y como el personaje delincuente. “Fue una prueba compleja. Pero Yoyi le partió pa’ arriba con un entusiasmo envidiable”, recordó Ulises, calificando aquel episodio como “uno de los capítulos que con más alegría recuerdo”.

Pero la historia de Jorge Martínez no es solo arte y superación. También es la de un hombre que sufrió en carne propia la arbitrariedad del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). En 2006, su programa “El Expreso”, que conducía en Cubavisión, fue cancelado por transmitir su propia boda en televisión. En 2025, el actor recordó aquel episodio con una mezcla de indignación e ironía: “Nos trataron como delincuentes”, dijo, para añadir: “ninguno de esos dirigentes existe, y yo sigo existiendo como artista”. Una frase que resume décadas de censura, de funcionarios que desaparecen del mapa mientras los creadores siguen en pie, con sus cicatrices y su talento.

Toirac cerró su mensaje con una declaración directa: “Se te quiere, broder. Siempre y grande”. Dos artistas que compartieron set, que rieron juntos y que también han compartido el exilio interior o exterior, la falta de espacios en la televisión estatal, la necesidad de emigrar a plataformas como YouTube para seguir haciendo humor en un país donde el régimen decide qué se ríe y qué se calla.

Porque mientras tanto, el ICRT sigue produciendo programas anodinos y propagandísticos, y los verdaderos talentos tienen que buscarse la vida en la diáspora digital. Pero al menos, como dice Martínez, ellos siguen existiendo. Y los censores, no. Eso, en la Cuba de 2026, ya es una pequeña victoria.

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