EE.UU. envía avión del DOJ a La Habana para rescatar a menor estadounidense
EE.UU. envió un avión del DOJ a La Habana para rescatar a un menor estadounidense trasladado sin permiso materno.

Gobierno de EE.UU. envía avión del Departamento de Justicia a La Habana para rescatar a un menor estadounidense trasladado sin permiso materno
Un avión del Departamento de Justicia de Estados Unidos aterrizó el pasado lunes 20 de abril en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana con una misión clara: recuperar a un niño de 10 años, ciudadano estadounidense, que había sido sacado del país sin el consentimiento de su madre biológica.
La operación, coordinada con las autoridades cubanas, logró su objetivo al día siguiente, cuando el menor fue entregado sano y salvo a su madre en el estado de Utah.
Las acusadas, identificadas como Rose Inessa-Ethington, de 42 años, y su pareja Blue Inessa-Ethington, de 32 años, residentes del condado de Cache, Utah, fueron arrestadas y enfrentan cargos federales por secuestro parental internacional.
Según la investigación del FBI, las mujeres habrían engañado a la madre biológica del menor con un supuesto viaje de campamento a Canadá, para luego desviarse hacia México —Ciudad de México y Mérida— y finalmente llegar a La Habana.
El presunto plan, según notas halladas en el domicilio y alertas de familiares, incluía someter al niño a una cirugía de transición de género antes de la pubertad, un extremo que ha conmocionado a la opinión pública estadounidense.
El gobierno cubano, siempre dispuesto a criticar a Washington en los foros internacionales, esta vez cooperó sin objeciones. Las autoridades de la isla permitieron el aterrizaje del avión del DOJ, facilitaron la localización del menor y lo entregaron a la delegación estadounidense sin mayores contratiempos.
La rapidez y eficacia del operativo contrastan con la lentitud burocrática que el régimen suele oponer a las gestiones consulares de sus propios ciudadanos en el exterior. Paradójicamente, cuando se trata de cooperar en un caso de secuestro internacional —y de paso evitar un escándalo mediático que lo retratara como cómplice—, la dictadura de Díaz-Canel demostró que sí puede actuar con celeridad.
El caso ha generado un intenso debate en redes sociales sobre los límites de la autoridad parental, los riesgos de las terapias de afirmación de género en menores y la complicidad de quienes, desde la ideología, intentan imponer procedimientos médicos irreversibles sin el consentimiento de ambos progenitores.
Las acusadas fueron trasladadas a Richmond, Virginia, donde enfrentarán su audiencia judicial inicial. El niño, por su parte, ya está en casa. Y Cuba, esta vez, no fue un refugio para los delincuentes, sino un escenario de cooperación forzada. Ojalá esa misma disposición la aplicaran cuando se trata de devolver a los disidentes secuestrados en sus propias calles. Pero esa, como siempre, es otra historia.
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