Destilería Paraíso se paraliza por falta de caña y deja sin alcohol a hospitales cubanos

La destilería Paraíso detuvo su producción de alcohol médico por falta de caña y combustible. Dejando aún más agravada la sanidad

Destilería Paraíso se paraliza por falta de caña y deja sin alcohol a hospitales cubanos

La destilería Paraíso, ubicada en el poblado de Tuinucú, Sancti Spíritus, ha detenido casi por completo su producción de alcohol tras el colapso de la zafra azucarera.

La industria, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base Derivados de la Empresa Agroindustrial Azucarera Melanio Hernández, arrancó la campaña 2025-2026 pero tuvo que parar apenas 22 días después por falta de combustible, según confirmó el diario oficial Escambray.

El ingeniero Humberto Pérez Ramos, director de la UEB Derivados, fue claro: “Este año arrancamos y 22 días después tuvimos que parar. Sin zafra azucarera la destilería queda atada de pies y manos”.

El problema es estructural, no coyuntural. La materia prima de la destilería, la miel de caña, depende del central Melanio Hernández, que aporta casi la mitad del insumo. En la zafra de 2025, ese central apenas generó 17 días de vapor.

Diecisiete días. Una cifra que explica por qué Cuba produjo en la campaña 2024-2025 menos de 150,000 toneladas métricas de azúcar, el nivel más bajo en más de un siglo, frente a un plan estatal de 265,000 toneladas. Solo seis de los 14 centrales previstos operaron efectivamente.

El economista Mauricio de Miranda lo resumió con una frase demoledora: Cuba produjo menos azúcar que en 1899, cuando el país acababa de salir de tres años de guerra devastadora. La responsabilidad, señaló, recae sobre la dirigencia política, no sobre las sanciones externas.

Lo más grave de esta paralización no es la pérdida de ron o de aguardiente. Es el impacto directo sobre la salud pública. La mayor parte del alcohol que produce Paraíso se destina a hospitales, laboratorios y centros de investigación a través de Encomed, el único operador logístico que distribuye alcohol médico a todas las instituciones sanitarias del país.

“El ron es un renglón importante, pero igual lo es el alcohol, la mayor parte del que sale de Paraíso tiene como destino el sistema sanitario cubano. Hospitales, laboratorios, centros de investigación; esa es la parte más sensible de nuestro trabajo y la más necesaria”, subrayó Pérez Ramos.

La ironía es tan cruel como evidente. Mientras el gobierno de Díaz-Canel promete inteligencia artificial en los hospitales, las destilerías que producen el alcohol para limpiar las heridas de los pacientes están paradas por falta de caña y combustible.

Los hospitales cubanos, que ya arrastran una escasez crónica de insumos desde hace años —familias y pacientes tenían que llevar su propio alcohol, algodón e hilo de sutura desde 2025—, ahora ven cómo se seca una de las pocas fuentes locales de abastecimiento. Sin alcohol no hay desinfección. Sin desinfección, las infecciones hospitalarias se disparan.

Estos tendrán que importar alcohol —si es que hay divisas— o seguir improvisando con lo poco que tienen. Los pacientes, mientras tanto, seguirán muriéndose de infecciones que podrían prevenirse con una simple gasa empapada en alcohol.

La crisis tampoco perdona a los trabajadores de la destilería. “Hemos logrado que casi todos sigan trabajando, pero sí hay una afectación salarial porque el sistema de pago estimula la producción. Si no se produce, no hay ingresos”, reconoció el director. Hasta ahora, 10 empleados se han declarado en interrupción laboral, principalmente por problemas de transporte.

La industria azucarera cubana, que durante décadas fue el orgullo del país, es hoy un cascarón quebrado. Y Paraíso, con sus alambiques parados, es su reflejo más fiel.

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