Desconocidos queman puerta de iglesia en Centro Habana y Padres Escolapios denuncian inacción del Estado
Desconocidos quemaron la puerta de una iglesia en Centro Habana; los Padres Escolapios denuncian la inacción estatal.

El fuego contra la fe: queman puerta de iglesia en Centro Habana
En la madrugada de este 9 de abril, desconocidos prendieron fuego en señal de protesta a los desechos amontonados en la calle San Nicolás, en el corazón de Centro Habana. Las llamas, alimentadas por la basura que el Estado no recoge desde hace semanas, alcanzaron la puerta de la iglesia de San Judas y San Nicolás, administrada por los Padres Escolapios, causando daños materiales en el templo.
La comunidad religiosa, que ha hecho pública su indignación a través de un comunicado, no oculta su comprensión del contexto.
Aún así cabe mencionar que el pasado 15 de marzo, también le prendieron fuego al antiguo claustro anexo a su iglesia en Guanabacoa. Dos ataques contra el mismo patrimonio eclesiástico en apenas 25 días.
Los Padres Escolapios no se han quedado de brazos cruzados. Según su propio relato, han acudido a “todas las instancias pertinentes” y han sostenido “innumerables reuniones con instituciones del Estado”. Se acordaron soluciones. Se hicieron planes. Pero nada ha cambiado. Todo ha quedado en planificación y en reuniones sin reflejo en la realidad.
La parroquia señala con claridad las causas estructurales: “…el origen de fondo es la inacción sostenida del Estado ante problemas que llevamos años denunciando: la basura sin recoger y la falta de respuestas claras”.
Cuando una comunidad religiosa —históricamente prudente y dialogante— se ve obligada a emitir un comunicado público con este tono, es porque el agua ya llegó al cuello. Los Padres Escolapios no son activistas opositores. Son hombres de fe que han intentado, durante años, la vía institucional. Han ido a reuniones. Han escuchado promesas. Han firmado actas. Todo en vano.
El fuego que quemó la puerta de la iglesia de San Nicolás no es solo el resultado de un acto vandálico. Es la chispa de una sociedad que arde por dentro. Cuando la gente prende fuego a la basura, no solo está protestando por los apagones: está incendiando la poca confianza que le quedaba en las instituciones.
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