Desarticulan banda de robo de autos en Cienfuegos tras denuncias ciudadanas
La policía desarticuló una banda de robo de autos en Cienfuegos tras denuncias ciudadanas, reflejo de la impunidad y la reacción tardía.

Desarticulan una banda de robo de autos en Cienfuegos tras denuncias ciudadanas: la policía actúa, pero la impunidad sigue siendo la regla
Fueron necesarias varias denuncias de la propia población para que las autoridades de Cienfuegos lograran desarticular una banda dedicada al robo de vehículos en la provincia. Según reportes difundidos por la página ARC Noticias, los autos eran sustraídos presuntamente por un individuo identificado como “Javier Legrat” y posteriormente trasladados a una vivienda perteneciente a “Yoel Pérez”, ubicada en la localidad de Alcalde Mayor, consejo popular Yaguaramas. Allí los ocultaban para luego moverlos hacia otros puntos y finalmente comercializarlos en el mercado negro.
El caso, como casi todos en Cuba, no se resolvió por la eficacia policial sino por la presión ciudadana. Vecinos hartos de ver cómo los vehículos desaparecían y la policía no aparecía, se organizaron, denunciaron y forzaron una reacción que, según los testimonios, llegó tarde y a regañadientes.
Las autoridades, eso sí, ahora presumen del desmantelamiento y advierten sobre las penas que establece el Código Penal castrista: hasta 15 años de prisión para los autores del robo, de 3 a 10 años para receptadores y encubridores, y de 2 a 8 años para cómplices en traslado y venta.
Aunque este éxito por parte de las autoridades no es más que una reafirmación de uno de sus peores defectos: la policía cubana reacciona, pero no previene. Investiga cuando el escándalo es inevitable, pero no disuade. Y mientras tanto, los delincuentes —como los de esta banda— operan con la certeza de que, si no hay denuncias masivas, nadie los perseguirá.
El desmantelamiento es una buena noticia, sin duda. Pero no debería ser noticia que la policía haga lo que se supone que debe hacer. Y mientras el régimen siga celebrando como logros lo que son obligaciones incumplidas, los cubanos seguirán desconfiando de unas instituciones que solo se mueven cuando el pueblo las empuja. El mercado negro de autos seguirá existiendo. Y la próxima banda, probablemente, ya esté operando. Porque en Cuba, la justicia no es preventiva. Es reactiva. Y siempre, llega tarde.
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