Estudiantes denuncian maltrato y negligencia en escuela de Contramaestre: acoso, merienda desviada y baños clausurados
Denuncias de maltrato y negligencia en escuela de Contramaestre: estudiantes señalan acoso psicológico, desvío de merienda y falta de higiene. Comunidad exige investigación.

Una visita de inspección al centro escolar ESBU Pepito Tey, en Contramaestre, reveló una realidad alarmante que permanecía oculta. Los propios estudiantes expusieron con valentía denuncias de maltrato y negligencia en escuela de Contramaestre, señalando acoso psicológico, desvío de alimentos y condiciones insalubres. Las quejas, presentadas ante las autoridades educativas, evidencian un deterioro profundo en la gestión del plantel y un ambiente escolar marcado por el miedo y la impunidad.
Acoso psicológico contra una estudiante
Los alumnos señalaron múltiples irregularidades durante la inspección. La más grave involucra a una docente identificada como Madelaine Espinoza, quien imparte Historia de Cuba y Formación Ciudadana. Según las denuncias de maltrato y negligencia en escuela de Contramaestre, esta profesora habría ejercido acoso y maltrato psicológico contra una estudiante. La alumna afectada se encuentra actualmente bajo atención en salud mental debido a las secuelas del maltrato.
Falta de respuesta de la dirección
Los estudiantes también denunciaron que la dirección del centro, dirigida por Olga María Arias Vega, no brindó una respuesta adecuada. Los padres acudieron en busca de protección, pero no encontraron respaldo institucional. El caso llegó al tribunal municipal, pero según las denuncias, no recibió el tratamiento esperado debido a influencias internas que habrían ocultado pruebas. En consecuencia, la impunidad se convirtió en cómplice silenciosa de la situación.
Desvío de merienda y baños clausurados
Las irregularidades no se limitan al maltrato psicológico. Los estudiantes también revelaron otros hechos graves. Por un lado, denunciaron el desvío de la merienda escolar, cuyo paradero se desconoce. Por otro lado, señalaron que los baños permanecen clausurados y hay falta de higiene generalizada. Esto ocurre a pesar de que en los documentos aparecen plazas de limpieza ocupadas, lo que sugiere una gestión negligente de los recursos.
Agresiones físicas sin consecuencias
Además, los alumnos reportaron agresiones físicas por parte de un docente contra un estudiante. Las medidas disciplinarias aplicadas fueron consideradas insuficientes por la comunidad educativa. Asimismo, existen antecedentes de violencia verbal y física entre docentes y hacia estudiantes, pero sin consecuencias reales para los agresores. Este patrón de conducta ha generado un ambiente escolar tóxico.
Complicidad institucional y abandono del menor
El informe estudiantil apunta a un patrón preocupante. Hay complicidad interna para encubrir faltas graves. Se evidencia una ausencia de ética profesional en varios niveles. También se observa indolencia de las autoridades educativas, que habrían ignorado denuncias reiteradas. La inspección confirmó que las quejas de los estudiantes eran veraces. Por lo tanto, el centro no está cumpliendo su función social de proteger al educando.
Un sistema que falla donde más debería cuidar
El caso ha generado indignación entre padres y vecinos de Contramaestre. Exigen una investigación profunda y medidas reales que garanticen la seguridad de los menores. La comunidad insiste en que los estudiantes no deben cargar con el peso de denunciar lo que las instituciones deberían prevenir. En definitiva, este episodio refleja las grietas de un sistema educativo que, en lugar de proteger, expone a los más vulnerables.
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