Denuncian en Camagüey al jefe de la Contrainteligencia por narcotráfico y atentados de odio

Un jefe de la Contrainteligencia en Camagüey fue denunciado por narcotráfico, extorsión y atentados de odio, según testimonios ciudadanos.

Denuncian en Camagüey al jefe de la Contrainteligencia por narcotráfico y atentados de odio

Denuncian en Camagüey al jefe de la Contrainteligencia como narcotraficante, extorsionador y cabecilla de atentados de odio

Una denuncia ciudadana que circula en redes sociales ha puesto el foco sobre una dirección específica del municipio de Camagüey: Ave. Bagat, entre Camino de la Matanza y B. Allí, según el testimonio de un ciudadano que ha decidido romper el silencio, reside el “represor más grande de Camagüey”, un jefe de la Contrainteligencia (CI) conocido como Kevin, cuyo nombre real sería Miguel.

Las acusaciones son graves: narcotráfico, extorsión, agresiones físicas y ser la cabeza de atentados de odio perpetrados por grupos seguidores de la propia CI.

El relato del denunciante se suma a una larga lista de testimonios que, durante años, han señalado a miembros de los aparatos represivos cubanos como protagonistas de actividades delictivas que van mucho más allá de la “defensa de la Revolución”.

El tráfico de drogas, la protección a conveniencia a negocios ilegales y el uso de grupos parapoliciales para amedrentar a quienes se oponen al sistema son prácticas que la prensa oficial nunca menciona, pero que en las calles de Camagüey —y de toda Cuba— son un secreto a voces.

La denuncia adquiere una dimensión aún más perturbadora cuando se habla de “atentados de odio” pues el término sugiere acciones violentas motivadas por la identidad política, religiosa o sexual de las víctimas.

En una provincia donde la disidencia ha sido sistemáticamente reprimida, la existencia de un jefe de la CI que opera como un capo más mientras conserva su uniforme y su credencial del MININT es la prueba más elocuente de la podredumbre del sistema.

Que el régimen investigase a un jefe de la Contrainteligencia sería abrir una caja de pandora que el régimen no está dispuesto a destapar.

El denunciante arriesga su libertad —y quizás su vida— al hacer pública esta información. En Camagüey, la casa de la Ave. Bagat sigue en pie. Y su ocupante, con toda la impunidad que le otorga su cargo, sigue operando. Como si nada. Como si el pueblo no supiera.

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