Cuba necesita ocho barcos de combustible al mes pero solo recibe uno: la ‘felicidad energética’ será temporal
Cuba necesita ocho barcos de combustible al mes pero solo recibe uno; ministro advierte que la “felicidad energética” será temporal.

Cuba necesita ocho barcos de combustible al mes pero solo recibe uno: el régimen admite que la “felicidad energética” será temporal
El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, confirmó lo que millones de cubanos ya sabían: la leve mejoría en los apagones observada en los últimos días es solo un espejismo.
Sus declaraciones en la Mesa Redonda del miércoles fueron un baño de realidad para un país acostumbrado a las promesas vacías del castrismo.
“¿Cuánto nos puede durar esta felicidad energética? No es mucho tiempo, Randy, no es mucho tiempo”, sentenció De la O Levy, utilizando un tono casi confesional que contrastó con la habitual retórica triunfalista del régimen.
La “felicidad” a la que se refiere el funcionario es el ligero respiro que ha experimentado la red eléctrica tras la llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que descargó 730 mil barriles de crudo en Matanzas el pasado 30 de marzo. Sin embargo, esa alegría será tan breve como un suspiro.
La magnitud del déficit es abrumadora. Cuba necesita ocho barcos mensuales de todos los combustibles —gasolina, diésel, gas licuado y crudo— solo para mantener a flote su economía y su sistema eléctrico.
Pero desde el 8 de diciembre de 2025, cuando entró el último cargamento proveniente de Venezuela o México, la isla no había recibido absolutamente nada, hasta que los rusos decidieron tenderle una mano a sus aliados estratégicos.
Actualmente, con el único barco ruso y una producción nacional extremadamente limitada, el país apenas funciona a la mitad de sus posibilidades: “Estamos trabajando el 50% de las posibilidades”, reconoció el ministro.
La cadena de eventos que llevó al colapso fue implacable. El 3 de diciembre, fuerzas estadounidenses incautaron el petrolero “Skipper”, que transportaba un millón de barriles con destino a Cuba.
Apenas un mes después, el 3 de enero de 2026, caía Nicolás Maduro, cortando el grifo venezolano que durante años mantuvo a flote la Revolución.
Para rematar, el 29 de enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva formalizando un bloqueo energético que impone aranceles a cualquier país que se atreva a vender petróleo a la isla.
México, hasta entonces otro proveedor clave, suspendió sus envíos de Pemex el 9 de enero, dejando a Cuba prácticamente aislada.
De la O Levy defendió el “derecho soberano” de Cuba a comprar combustible a quien le dé la gana, pero no pudo ocultar que la situación es “extremadamente difícil”.
“Solo con este barco tenemos hasta el fin de este mes”, admitió, mientras explicaba que se están distribuyendo 800 toneladas diarias de fuel —la mitad de lo que el país necesita para un funcionamiento normal— con “el objetivo de alargarlo”.
Todo un eufemismo para decir que están racionando hasta la última gota.
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