Boinas Negras en Cienfuegos: militares intoxicados entre aplausos y burlas
Un video muestra a militares de las Boinas Negras intoxicados en Cienfuegos vitoreados por la multitud. ¿Dónde quedó la disciplina castrense?

Militares de los “Boinas Negras” de Cienfuegos aparecen en video intoxicados y vitoreados por decenas de personas: la disciplina castrense se disuelve entre aplausos y burlas
Un video que circula con fuerza en redes sociales ha dejado al descubierto una escena que la propaganda militar del régimen preferiría mantener oculta. En las imágenes, grabadas en Cienfuegos, se observa a dos uniformados con el característico atuendo de las tropas especiales —camisa verde olivo y boina negra— en evidente estado de embriaguez o bajo los efectos de alguna sustancia, mientras son vitoreados por una multitud que los observa como si de un espectáculo callejero se tratara.
Los militares, tambaleándose y con gestos descoordinados, parecen ajenos al ridículo o, peor aún, cómplices de él.
Los comentarios de los usuarios no se hicieron esperar, y la mayoría optó por la sátira para expresar una indignación que ya no sorprende. “Y el pueblo ayudándolos… mira tú”, escribió uno. “El mayor viendo este vídeo: directamente tiene 2000 horas de recargo de servicio sin pase hasta que me acuerde”, bromeó otro, aludiendo a los castigos militares. Un tercer comentario fue más directo: “¿Y ese ejército va a defender el puesto a dedo?”
La ironía, más que la crítica abierta, parece ser la única arma que les queda a los cubanos ante el espectáculo de una institución que el régimen presenta como “firme y disciplinada”, pero que en la práctica muestra a sus soldados en estado de ebriedad pública.
La escena es especialmente significativa si se considera que las “Boinas Negras” son consideradas una de las unidades de élite dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Se supone que estos soldados están entrenados para misiones especiales y para ser la “vanguardia” en la defensa de la Revolución.
Sin embargo, el video los muestra como cualquier grupo de parranderos en una esquina, sin control, sin respeto por el uniforme que visten, y con la complicidad de los presentes que prefieren grabar y reír antes que denunciar. La disciplina castrense, uno de los pilares del discurso oficial, parece haberse disuelto en alcohol o en lo que sea que hayan consumido estos dos efectivos.
El régimen de Díaz-Canel no ha emitido comentario alguno sobre el video, como es su costumbre cuando las evidencias son innegables. La pregunta que flota es: ¿cómo puede este ejército, que no puede controlar la ebriedad de sus propios efectivos en la vía pública, defender al país de una supuesta invasión estadounidense?
Las imágenes no son solo un bochorno para los militares involucrados, sino una metáfora de la descomposición general de un sistema que se ufana de su “capacidad defensiva” mientras sus soldados se tambalean bajo el aplauso de un pueblo que ya no los respeta.
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