Cubano transporta ataúd en carretilla al cementerio porque la Dirección de Comunales no tiene combustible
Un cubano transportó el ataúd de un familiar en una carretilla hasta el cementerio por falta de combustible en la Dirección de Comunales.

Un video que circula en redes sociales refleja con crudeza esta realidad. Las imágenes muestran a un ciudadano cubano, cuyo nombre no ha trascendido para protegerlo de posibles represalias, transportando un ataúd de madera sobre una carretilla de mano, empujándolo por calles llenas de baches hasta el cementerio.
La escena, grabada en un municipio de la provincia de Mayabeque según los comentarios de los usuarios, ha generado una ola de indignación en plataformas digitales.
El denunciante explica en el video que la Dirección de Empresas de Servicios Comunales no pudo proporcionar un coche fúnebre porque no tiene combustible ni transporte disponible.
La alternativa que le ofrecieron fue esperar, sin fecha definida, a que algún vehículo estatal tuviera combustible para realizar el servicio. Ante la urgencia de dar sepultura a su ser querido, el hombre decidió cargar el féretro sobre una carretilla y recorrer a pie los kilómetros que separaban su casa del camposanto.
Esta escena no solo evidencia el colapso de los servicios básicos en la isla, sino también el nivel de abandono, desigualdad e indignidad al que ha sido sometido el pueblo cubano. La Dirección de Comunales, la misma que no tiene combustible para recoger la basura ni para trasladar cadáveres, es la que se encarga de organizar las movilizaciones de trabajadores estatales a actos políticos.
Cuando se trata de reprimir, el combustible aparece. Cuando se trata de salvar vidas o dignificar la muerte, no hay.
La imagen del ataúd arrastrándose por el asfalto roto es la metáfora perfecta de una dictadura que ha convertido hasta el último adiós en un calvario. Mientras el gobierno sigue culpando al bloqueo por la falta de combustible, los cubanos siguen empujando ataúdes en carretillas. La hipocresía no tiene límites.
Este fenómeno es la crónica de una muerte anunciada: la del socialismo en Cuba, enterrado por sus propios verdugos. Ojalá que, al menos, el próximo entierro que haya que hacer sea el de la dictadura. Y ese, ojalá, no necesite carretilla. Solo el empuje de un pueblo que ya está harto de esperar.
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