Adolescente de 16 años encarcelado en Ciego de Ávila agoniza bajo custodia del régimen

Jonathan Muir Burgos, adolescente preso en Ciego de Ávila, sufre hambre y plagas en prisión, pide a su padre que lo rescate y exige atención.

Adolescente de 16 años encarcelado en Ciego de Ávila agoniza bajo custodia del régimen

Adolescente de 16 años encarcelado en Ciego de Ávila agoniza bajo custodia del régimen: una comida al día, plagado de chinches, suplica a su padre que lo rescate

La salud y la integridad del joven Jonathan David Muir Burgos, de apenas 16 años, recluido en el penal de Canaleta, provincia de Ciego de Ávila, se han deteriorado de forma alarmante, según ha trascendido por declaraciones de su familia tras conversaciones telefónicas mantenidas con el menor desde el centro penitenciario.

El pastor Félix Lleonart dio a conocer que el adolescente logró comunicarse con su padre, Elier Muir, en la madrugada del miércoles, alrededor de la 1:45, un horario inusual que encendió todas las alarmas entre sus seres queridos.

De acuerdo con el relato transmitido por el progenitor, Jonathan ha perdido una cantidad considerable de peso y permanece en un entorno que sus familiares califican como inhumano. “Papá, por favor, sácame de aquí, papá. Ya no resisto más”, habría suplicado el muchacho, quebrado por la desesperación.

La familia denuncia que el adolescente recibe un único plato de comida al día, servido hacia las cuatro de la tarde, en cantidades extremadamente reducidas. El resto de las horas, su estómago permanece vacío, salvo por los escasos alimentos que sus parientes logran enviarle, los cuales, por solidaridad, termina compartiendo con otros reclusos en igual o peor situación.

A la inanición se suma un problema sanitario insoportable. Jonathan ha relatado que la celda está invadida por chinches, que le impiden conciliar el sueño y que están agravando una dolencia dermatológica crónica que ya padecía. “No me dejan dormir, me pican, me están infectando la piel”, declaró.

Las condiciones higiénicas son deplorables, y ni siquiera puede acceder a jabón o artículos de aseo básicos. En una de las llamadas, el menor dejó escapar una frase que estremece: “Me estoy sintiendo el cerebro que ya no me va a aguantar”.

El pastor Lleonart ha recordado que Jonathan es un menor de edad, enfermo, detenido después de participar en una manifestación pacífica donde se reclamaban alimentos, electricidad y libertad —en pleno colapso energético que azota a la isla. El religioso ha calificado las condiciones de reclusión como una forma de tortura y ha exigido su excarcelación inmediata, así como atención médica urgente.

El adolescente fue arrestado el 16 de marzo junto a su padre, el pastor evangélico Elier Muir Ávila, cuando ambos acudieron a una citación policial en Morón. El padre recuperó su libertad horas más tarde, pero el menor permaneció bajo custodia y luego fue acusado del delito de sabotaje, en relación con las protestas del 13 de marzo, desatadas por un apagón de más de 26 horas y la escasez crónica de comida.

Desde el 3 de abril, Jonathan ha sido confinado en Canaleta, un penal diseñado para adultos, donde durante sus primeros días tuvo que dormir en el piso para evitar un colchón infestado de chinches.

Los intentos legales de su defensa han resultado infructuosos. Tanto la solicitud de habeas corpus como el pedido de cambio de medida cautelar fueron desestimados por los tribunales sumisos al régimen.

Jonathan se consume en una celda, perdiendo kilos, devorado por los parásitos, alimentándose una vez al día y clamando por su libertad. En Cuba, un adolescente que protestó por los apagones y el hambre es tratado como un enemigo público, mientras los verdaderos criminales —los que saquean las arcas del Estado, los que torturan en los calabozos, los que negocian con la miseria del pueblo— siguen disfrutando de sus privilegios o paseándose libres por las calles.

Ojalá el clamor de Jonathan atraviese las fronteras. Porque este muchacho de 16 años ya no puede más. Y la dictadura, una vez más, demuestra que su única ley es el silencio, la indiferencia y la crueldad.

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